4.2. Del conocimiento del mundo a Dios

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Antes que nada, veamos la explicación que da Aquino del modo en que llegamos a conocer: siguiendo a Platón, San Agustín concibió el conocimiento como un proceso de interiorización que conducía a la verdad; de acuerdo con el aristotelismo, Santo Tomás lo comprende como un proceso que necesariamente ha de partir de la experiencia, ya que al nacer nuestra mente es como una papel en blanco sin contenidos impresos.

Como Aristóteles, piensa que el mundo se encuentra constituido por una multitud de sustancias y que éstas a su vez son un compuesto de materia y de forma. Lo que hace único a un individuo es su materia, ya que la forma es un elemento común a todos los miembros de una especie. Los sentidos nos proporcionan imágenes de estas sustancias o sujetos individuales, compuestos de materia y forma. Nuestro entendimiento opera sobre las imágenes sensibles de estos objetos para, a través de un proceso de abstracción, captar la forma o el universal del objeto prescindiendo de su materia individual.

A la capacidad de universalizar la denomina entendimiento agente. Son estos universales, las formas, y no los particulares, el verdadero objetivo del conocimiento.
Cadena Causal
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Si el conocimiento no se alcanza a través de un proceso de reflexión interna, sino que ha de tener su punto de partida en la información que nos suministran los sentidos, Santo Tomás no puede admitir que conocimiento de la existencia de Dios resulte evidente, por el contrario, entiende que demostrar racionalmente la existencia de Dios requiere de un proceso de razonamiento que, partiendo de la realidad de este mundo, conduzca finalmente a Dios como su única explicación posible.

Este razonamiento lo concreta en las llamadas cinco vías o argumentos que, según Aquino, conducen a afirmar su existencia. El esquema empleado es el siguiente: partiendo de los hechos de la experiencia, entendemos que estos se deben a una causa, ésta a otra anterior y así sucesivamente. Pero la cadena de causas no puede ser infinita, ha de haber un principio absoluto a partir del cual se sigue lo todo demás, y éste no puede ser sino lo que entendemos por Dios.

Éste sería el esquema empleado en las cinco vías:
Hecho de experiencia Principio de causalidad Imposibilidad de una cadena infinita Dios, causa última
Movimiento Lo que se mueve es movido por otro
  Motor que no es movido
Orden de causas
Nada es causa de sí mismo
  Causa eficiente primera
Seres contingentes
Lo que tiene posibilidad de no existir alguna vez no existe
  Un ser necesario
Cosas más o menos perfectas
Lo más y el menos lo es por aproximación a un máximo
  Máximo de todas las perfecciones
Seres sin conocimiento obran con un fin
Deben ser dirigidas por un ser inteligente
  Ser inteligente que dirige todas las cosas naturales
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Puedes repasar el argumento de Santo Tomás con este sencillo ejercicio consistente en arrastrar los elementos de la derecha al bloque correspondiente de la izquierda. En la izquierda tienes el punto de partida del argumento, en la derecha la conclusión.

 

Pulsa sobre la imagen para entrar en el ejercicio:

 


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La tercera vía tomista trata sobre la diferencia entre los seres creados y Dios, mientras los primeros somos contingentes, existimos pero podemos no existir, Dios es necesario: su existencia se da necesariamente. La diferencia se basa en la distinción desarrollada por Avicena entre esencia y existencia; puedes aclarar el significado de estos conceptos siguiendo detenidamente esta presentación de diapositivas:


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Big Bang
Big Bang. Imagen de Wikipedia Commons
Volvamos a la pregunta inicial de este apartado: Si todo proviene de algo, ¿de dónde procede lo primero?

Podemos pensar con razón que en Santo Tomás lo habría tenido difícil, ya que en su época, muy anterior a la publicación de la teoría evolutiva, las especies eran consideradas como invariables a lo largo del tiempo. Los conocimientos actuales sobre el desarrollo y la formación de la vida, así como de la Historia del mismo Universo, nos permiten trazar una línea de acontecimientos lo suficientemente definida como para que el dilema no nos resulte irresoluble.
 
Imaginemos que Tomás de Aquino vuelve a la vida y actualiza sus conocimientos científicos. ¿Crees que estos resolverían sus incógnitas y renunciaría a la idea de Dios como la única explicación de lo existente?
 
Más aún, vayamos a un futuro hipotético donde se ha consolidado un modelo cosmológico que interpreta el universo de un modo oscilante a través de sucesiones de explosiones e implosiones (Big Bang, Big Crunch). ¿Se vería en este caso obligado a rectificar?