2.1 Bertrand Russell y G.E. Moore

Bertrand Russell interpretó a su manera el libro de Wittgenstein, formulando lo que él denominó el atomismo lógico. Así, en sus obras podemos encontrar una visión nueva, considerablemente abstracta, de la naturaleza o de la realidad misma. Partimos de la convicción de que tiene que existir una relación entre el lenguaje y el mundo, como hemos visto. Así, las proposiciones son meras combinaciones de nombres, que hacen las veces de los objetos o "partes simples" (átomos lógicos) de la realidad. Wittgenstein consideró que la interpretación de Russell no era más que otra interpretación metafísica, incorrecta por lo tanto, de sus escritos.
Pero Russell ha pasado a la historia de la filosofía por muchas más cosas que su difícil relación con Wittgenstein, como podemos ver en los siguientes vídeos.
Icono IDevice Actividad de Lectura

 


 Russell en Wikipedia
bajo licencia CC

El siguiente texto pertenece a Bertrand Russell, en concreto a su Autobiografía, y podríamos decir que es una especie de autorretrato filosófico. Es decir, Russell contado por él mismo:


"Tres pasiones, simples pero irresistibles, han gobernado mi vida: la necesidad de amar, la sed de conocer, el sentimiento casi intolerable por los sufrimientos del género humano. Estas pasiones, al igual que grandes vientos me han llevado a la deriva, de acá para allá, sobre un océano de inquietud, en el que me he encontrado a veces al borde de la desesperación.
He buscado el amor; ante todo porque es éxtasis -éxtasis tan poderoso que, más de una vez, para gozar de él solamente algunas horas, habría sacrificado gustosamente el resto de mi existencia-. Lo he buscado en segundo lugar porque nos libera de la soledad, de esa horrible soledad que induce a nuestra conciencia a atisbar temblorosa el abismo insondable y helado del no-ser. Lo he buscado en fin porque en la unión amorosa he visto como una prefiguración mística del cielo, tal como lo han soñado los santos y los poetas. Esto es lo que yo he buscado y -pese a que una bendición tal parece estar fuera de nuestra alcance- lo que he acabado por encontrar." (Autobiografía, Prólogo, en Editorial Aguilar, 1968.)


Pero centrándonos de nuevo en el atomismo lógico, analicemos por ejemplo la proposición "Todos los hombre son mortales". ¿Cómo se determina su valor de verdad? ¿Cómo puedo saber si esta proposición es verdadera o falsa? Según Russell hay que analizarla, es decir, descomponerla en sus últimas partes constituyentes (sus "átomos lógicos"). El análisis lógico nos mostraría su forma: "Para todo x, si x es un elemento del conjunto de los hombres, entonces x es mortal", podríamos traducir. Lo importante entonces es que Russell propone además un isomorfismo perfecto entre los hechos atómicos (sense data) y los elementos básicos del lenguaje lógico. Debe haber, pues, un atomismo sensorial que coincida con lo descrito en las proposiciones, para poder contrastarlas convenientemente. Volvemos de este modo al principio clásico de la verdad como correspondencia entre los hechos y las proposiciones que los describen.
En este sentido es también importante la obra del otro autor famoso en Cambridge por aquel entonces, G.E. Moore, quien en su Defensa del sentido común y otros escritos nos muestra la importancia que tiene un análisis correcto de las sensaciones que tenemos.
Icono IDevice Objetivos
Si quieres saber algo más sobre la figura del otro gran filósofo de Cambridge, te recomendamos el siguiente enlace en Webdianoia sobre G.E. Moore.

Icono IDevice Actividad de Lectura
El siguiente texto de Russell nos ilustra sobre la perspectiva científica propia del neopositivismo:

"El moderno empirismo analítico, del que he dado un bosquejo, difiere del de Locke, Berkeley y Hume por su incorporación de la matemática y su desarrollo de una poderosa técnica lógica. De este modo es capaz, respecto a ciertos problemas, de lograr respuestas definidas, que tienen una calidad científica más que filosófica. Tiene la ventaja, en comparación con la filosofía de los constructores de sistemas, de poder enfrentarse con sus problemas uno a uno, en vez de tener que inventar de golpe toda una maciza teoría del conjunto del universo. Sus métodos, en este aspecto, se asemejan a los de la ciencia. No me cabe ninguna duda de que, con estos métodos, son completamente solubles muchos antiguos problemas." (En su Historia de la Filosofía, Capítulo XXXI, La filosofía del análisis lógico.)