4. El formalismo moral

Anton Rafael Mengs: Sueño de san José
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Hemos estudiado la visión kantiana respecto a las posibilidades y los límites de la razón humana en su uso teórico. La razón teórica se dedica al conocimiento de los fenómenos y se resuelve en la formulación de juicios, como por ejemplo, “el movimiento es causa del calor”. Además de este cometido, la razón humana posee una función moral; se ocupa de dar respuesta al segundo interrogante de la filosofía: ¿qué debo hacer? La razón práctica se ocupa del deber ser, de los principios que deben determinar un obrar racional o moral. Mientras que la razón teórica formula juicios, ésta establece imperativos, por ejemplo: “no matarás”.

Según Kant, todas las éticas habidas hasta entonces eran éticas materiales: establecían un bien supremo para el ser humano y las normas que conducían a su consecución.
Una conducta buena sería en ese contexto la que nos acerca a ese fin y mala la que nos aleja.
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En la Unidad 2 estudiamos la ética de Epicuro, ¿la recuerdas? Su empleo nos puede ser ahora de utilidad para ejemplificar un caso de ética material. Todas las éticas materiales definen un bien supremo, en este caso se trata del placer, aunque si recurriésemos a otros ejemplos y pusiéramos dicho bien máximo en el conocimiento, el honor y la fama, o en cualquier otro elemento que nos proporcione la felicidad, en todos los casos tendríamos ejemplos de éticas materiales y el procedimiento sería idéntico: a partir de la experiencia se establecen las máximas de comportamiento o principios morales que conducen a dicho bien.
En nuestro caso, ¿recuerdas alguno de los consejos de Epicuro para alcanzar una vida placentera?
Las éticas materiales se basan en la experiencia, son empíricas o a posteriori. Es la experiencia la que nos instruye sobre los medios para alcanzar el bien que perseguimos. Pero, si lo que se pretende son principios universales, estos solo pueden ser determinados a priori. Por otro lado son hipotéticas, sus juicios son condicionados a la consecución del fin que se propone; partiendo del ejemplo anterior podríamos decir: si quieres una vida placentera, no comas ni bebas en exceso. Por último, las éticas materiales son heterónomas, esto es, el sujeto no se determina a obrar a partir del requerimiento de su propia razón; lo que determina a la voluntad es el deseo o la inclinación,. Volviendo al caso anterior, nos inclinaríamos a actuar con justicia buscando la serenidad de nuestra alma.
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Lo que propone Kant es justamente lo contrario a esto: una ética racional y universal no puede depender de la experiencia, debe ser a priori. No puede ser condicional o hipotética, sino incondicional o categórica. Tampoco puede ser heterónoma, determinada por la inclinación, la naturaleza, la voluntad de los dioses, etc., sino autónoma, donde el individuo se determine a sí mismo por su voluntad. En resumen, no debe ser una ética material, sino formal.

Bertel Thorvaldsen -Jason y el vellocino de oro. 1803
Thorvaldsen -Jason y el vellocino de oro
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Una ética formal no establecerá ningún bien supremo y qué debemos hacer para conseguirlo. Se tratará de una ética vacía de contenido que establezca no qué debemos hacer sino cómo debemos actuar. La forma en que debemos actuar cuando nuestro comportamiento es moral es la siguiente: actuar por deber. Nuestro sometimiento a la ley debe ser por respeto a ella misma, no por utilidad alguna que para nosotros se derive de su cumplimiento.
Kant distingue entre las acciones contrarias al deber, las conformes al deber y las acciones por deber. Descartadas las primeras, aquellas acciones conformes al deber pero realizadas por utilidad carecen de valor moral. Tan solo pueden considerarse acciones morales las que se encuentran motivadas por el respeto al deber, al margen de la utilidad que nos reporte su cumplimiento.
Frente al imperativo hipotético o condicional característico de la ética material, el imperativo propio de la ética formal es incondicional o categórico que no concreta la norma, sino la forma que ha de caracterizar a cualquier norma concreta. Una norma moral ha de tener el carácter de una ley universal. Así formula Kant el imperativo categórico: Obra sólo de acuerdo con la máxima por la cual puedas al mismo tiempo querer que se convierta en ley universal.
Otras formulaciones del imperativo categórico son las siguientes:
  • Obra de tal manera que tomes a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca meramente como un medio.
  • Obra como si la máxima de tu acción debiera convertirse por tu voluntad en ley universal de la naturaleza.

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Prescindo aquí de todas aquellas acciones conocidas ya como contrarias al deber, aunque en este o aquel sentido puedan ser útiles; en efecto, en ellas ni siquiera se plantea la cuestión de si pueden suceder por deber, puesto que ocurren en contra de éste. También dejaré a un lado las acciones que, siendo realmente conformes al deber, no son de aquellas hacia las cuales el hombre siente inclinación inmediatamente; pero, sin embargo, las lleva a cabo porque otra inclinación le empuja a ello. En efecto; en estos casos puede distinguirse muy fácilmente si la acción conforme al deber ha sucedido por deber o por una intención egoísta. Mucho más difícil de notar es esa diferencia cuando la acción es conforme al deber y el sujeto, además, tiene una inclinación inmediata hacia ella. Por ejemplo: es, desde luego, conforme al deber que el mercader no cobre más caro a un comprador inexperto; y en los sitios donde hay mucho comercio, el comerciante avisado y prudente no lo hace, en efecto, sino que mantiene un precio fijo para todos en general, de suerte que un niño puede comprar en su casa tan bien como otro cualquiera. Así, pues, uno es servido honradamente. Mas esto no es ni mucho menos suficiente para creer que el mercader haya obrado así por deber, por principios de honradez: su provecho lo exigía; mas no es posible admitir además que el comerciante tenga una inclinación inmediata hacia los compradores, de suerte que por amor a ellos, por decirlo así, no haga diferencias a ninguno en el precio. Así, pues, la acción no ha sucedido ni por deber ni por inclinación inmediata, sino simplemente con una intención egoísta.
Una acción hecha por deber no tiene su valor moral en el propósito que por medio de ella se quiere alcanzar, sino en la máxima por la cual ha sido resuelta; no depende, pues, de la realidad del objeto de la acción, sino meramente del principio del querer según el cual ha sucedido la acción, prescindiendo de todos los objetos de la facultad de desear.

Biblioteca virtual Miguel de Cervantes, traducción del alemán por Manuel García Morente



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Copia cada uno de los términos siguientes y pégalo en el hueco correspondiente:


autónoma

categórica

cómo

heterónoma

hipotética

qué

posteriori

priori

 

 

Las éticas materiales se basan en la experiencia, son empíricas o a

La ética formal se basa en la razón pura, es a

La ética material es , sus juicios son condicionados

La ética formal es , sus juicios son incondicionados

La ética material es , es el deseo o la inclinación lo que determina la voluntad

La ética formal es , la voluntad se determina desde sí misma

La ética material nos indica debemos hacer

Una ética material nos indica debemos actuar