6. Actualidad de los problemas cartesianos: crítica.

Como Descartes es un autor que suele caer en Selectividad, hemos pensado dejar para el final el estudio de las posibles críticas a su sistema. Esto puede servir para desarrollar la pregunta sobre la actualidad de su pensamiento, así como para que vayas formándote una opinión propia, personal.
Vamos a mostrar, en primer lugar, la crítica desde dentro del sistema, es decir, los posibles fallos que se achacan al sistema cartesiano.
En segundo lugar vamos a ver el planteamiento crítico más radical que se enfrenta hoy en día al llamado "materialismo cartesiano", que en realidad es un dualismo encubierto, como veremos.
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El propio Descartes reconoce el problema que se plantea en su filosofía con el tema de la demostración de la existencia de Dios. En la apuesta cartesiana, si no consigo demostrar que Dios existe, entonces caigo en el problema que ha sido llamado "solipsismo". La cuestión es muy seria: estriba en si Descartes puede pasar del orden del pensamiento a la realidad física, a lo corpóreo, o ha de quedar para siempre encerrado en un mundo de ideas, en un orden metafísico sin referencia ni contacto alguno con el mundo físico.

El solipsismo es, podríamos decir, como "el pensamiento encerrado en sí mismo": no consigue llegar al mundo, que ha sido puesto previamente en duda (o, mejor dicho, no consigo demostrar que el mundo mismo existe; soy una cosa que piensa, únicamente).


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No hay que confundir este problema con otro que también se ha planteado a su sistema por parte de sus detractores. Sería el llamado problema del "círculo vicioso". Brevemente, lo que vendría a decir es que, puesto que Descartes ha confiado todo en su sistema a demostrar que Dios existe, si no lo consigue, entonces el sistema cae por su peso. La demostración de la existencia de Dios es la pieza clave de la bóveda del sistema cartesiano. Sin ella el sistema se tambalea. (Como en el siguiente ejemplo: sin Dios, no hay nada.)

Al introducir la hipótesis del geniecillo maligno, lo que Descartes nos quiere decir es que no podemos estar seguros absolutamente de nada. Algunos autores relacionan esta cuestión con el tema de Dios.
Si Descartes utiliza en primer lugar el principio de evidencia, y éste no es propiamente seguro hasta que hemos demostrado que Dios existe (por el llamado "principio de veracidad divina": puesto que Dios es bueno y bondadoso no puede querer que yo viva en el engaño), entonces Descartes ha realizado una petición de principio ("petitio principii") en su sistema. Ha dado por evidente algo de lo que no puede estar absolutamente seguro hasta que demuestra que Dios existe (pero esto lo demuestra después de lo primero; de ahí la circularidad en la argumentación). Vaya lío, ¿no?

 


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Por último, vamos a plantear el tema del llamado "teatro cartesiano". Consiste en la visión que tiene el propio Descartes de la relación entre mente y cuerpo, entre alma y pensamiento. G. Ryle, filósofo analítico, de la escuela de Oxford, consideró que la imagen que mejor podía definir esta visión es la de un "fantasma en una máquina". El cuerpo parece funcionar estupendamente sin necesidad de "un ser espiritual" que lo dirija. Además, este fantasma es realmente incognoscible, y, por lo tanto, lo mejor sería acabar de una vez por todas con estos engendros metafísicos.

Teatro cartesiano en Wikimedia Commons,
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Por otro lado, otro filósofo actual, Daniel Dennett, nos invita a pensar en la posibilidad de imaginar otro experimento filosófico: el cerebro metido en un tarro de cristal (filosofía-ciencia-ficción: ¿recuerdas Matrix?); el experimento consiste en pensar un cuerpo que funciona sin el cerebro, que estaría fuera de él, mientras que el cuerpo es teledirigido -por ejemplo, en una misión muy peligrosa- desde el cerebro (¿has visto Avatar?; en ella ocurre algo muy parecido, ¿no?). Con ello este autor nos quiere decir que la conciencia es perfectamente comprensible sin necesidad de ningún homúnculo u hombrecillo (o alma) de ningún tipo. El dualismo cartesiano es innecesario: el cerebro explicaría perfectamente todas las funciones del pensamiento humano.