2. Los activos financieros

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Si partimos de que los activos financieros son todos aquellos medios a través de los cuales se financia la actividad económica, puedes suponer que el activo financiero básico es el propio dinero efectivo.
 
Según vimos en la unidad anterior, a partir del dinero surgen otros muchos activos financieros, algunos de los cuales se consideran dinero. Por tanto, incluimos dentro de la definición de activo financiero a los títulos generados por algunos agentes económicos que representan un medio de mantener riqueza para quienes los poseen y una deuda para quienes los emiten.
 
Un ejemplo nos permitirá aclarar un concepto tan abstracto: si tienes una cuenta corriente en el banco, eso supone una manera de mantener tu riqueza, y al mismo tiempo el banco que ofrece las cuentas tiene una deuda contigo. Por tanto, los depósitos bancarios son activos financieros.
 
Los activos financieros pueden ser emitidos:
  • Por empresas privadas. Ejemplos de los mismos son las acciones, obligaciones, fondos de inversión, etcétera.
  • Por el sector público. Algunos ejemplos son los títulos de deuda pública (obligaciones, bonos y letras del Tesoro).
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Aunque en su origen los activos financieros eran títulos que tenían soporte físico (documentos tangibles) a modo de certificado que acreditaba la posesión de los mismos, a medida que el sistema se desarrolló tales activos pasaron a ser meras anotaciones en cuenta, es decir, meros apuntes informáticos en un ordenador.

Las características fundamentales de los activos financieros son: 

  • Rentabilidad: es la capacidad del activo de producir rentas en forma de intereses, beneficios u otros. Es una característica básica porque todos los prestamistas o inversores quieren, cuando ofertan sus ahorros, obtener algo a cambio. En función de la rentabilidad podemos distinguir entre:
    • Activos de renta fija: se conoce su rentabilidad a priori.
    • Activos de renta variable: su rentabilidad depende del funcionamiento de la empresa o de los mercados, con lo que no se conoce de antemano. 
  • Liquidez: mide la facilidad de conversión del activo financiero en dinero efectivo sin costes significativos. Un activo tiene mayor liquidez cuanto más fácil sea transformarlo en dinero o venderlo sin pérdidas. Por supuesto, el dinero es el activo más líquido pero también gozan de gran liquidez otros activos como los depósitos bancarios que fácilmente se hacen dinero a través del uso de tarjetas.
    Las acciones de empresas que cotizan son, por ejemplo, más líquidas que las de aquellas que no lo hacen, porque las primeras se pueden vender prácticamente de inmediato en la bolsa, mientras que si nos queremos deshacer de las segundas habrá que encontrar alguien dispuesto a comprarlas al precio al que nosotros las valoramos, y eso nos llevará tiempo.

  • Riesgo: el riesgo de un activo depende de las garantías del emisor para hacer frente a la deuda cuando llegue su vencimiento. Cuanto mayor es la incertidumbre sobre la devolución de la inversión mayor es el riesgo. Así nos podemos encontrar desde la inversión en deuda pública, con muy poco riesgo, a determinadas inversiones en bolsa muy arriesgadas.

En general a un activo se le exigirá más rentabilidad cuanto mayor sea su riesgo y menor su liquidez. Al contrario, las inversiones con menos riesgo y más liquidez - depositar el dinero en un banco- son las que menos rentabilidad generan.

Un ejemplo de las características anteriores lo constituye la prima de riesgo, que es la diferencia en centésimas de la rentabilidad del bono a 10 años de un país frente a la rentabilidad del bono a 10 años del país cuya economía se considera la más fuerte de la zona, que en el caso de la zona euro es Alemania.

 

¿Cómo se calcula la prima de riesgo?

La prima de riesgo española se calcula restando del interés que se paga por los bonos españoles a 10 años el interés que se paga por los bonos alemanes a 10 años, expresando el resultado en puntos básicos, no en porcentaje.

Por ejemplo, si la rentabilidad del bono español es el 6,41% y la del bono alemán, del 1,81%, la prima de riesgo española se calcularía:

(6,41 – 1,81) x 100 = 4,6 x 100 = 460 puntos básicos.

 

Cuanto mayor sea la prima de riesgo, mayor será la diferencia entre la rentabilidad del bono europeo objeto de estudio respecto al bono alemán. Una mayor rentabilidad puede ser indicativa de que existe un mayor riesgo del activo en cuestión y una menor liquidez. En el caso de la prima de riesgo española, el activo sería el bono español a 10 años.

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Un activo financiero es un título que supone una forma de mantener riqueza para quien lo posee y una obligación para quien lo emite. Presenta tres características: liquidez, rentabilidad y riesgo.
 

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Existen agencias de rating o calificación que evalúan el riesgo de que el emisor de un activo financiero pueda hacer frente a la devolución del dinero que se le ha prestado o de los intereses generados. En función de este riesgo las agencias (Standard & Poor`s Corporation (S&P) es una de las más conocidas) asignan unas letras a los activos financieros: desde la AAA (la capacidad de pago de intereses y de devolución del capital es extremadamente fuerte) hasta la D (situación de impago). Durante la crisis iniciada en 2008 en EEUU y propagada por todo el mundo se criticó mucho a estas entidades, ya que obviaron que se estaban generando activos que incluían "activos tóxicos", es decir, títulos con pocas garantías que quedaban ocultos y no se calificaban con el riesgo que debieran.

 


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Más allá del dinero y de los depósitos bancarios (cuentas a la vista, de ahorro o depósitos a plazo), que son activos financieros con los que ya estamos familiarizados, existen otros como las letras y obligaciones del Estado, acciones, fondos de inversión, etcétera.

Otros productos más complejos, de difícil comprensión, son los llamados productos derivados (futuros, opciones, swaps o permutas financieras, etcétera).

Vamos a ver algunas características de los más relevantes:

 

  • Las acciones: son las partes proporcionales en las que se divide el capital de una sociedad anónima. Sus propietarios, llamados accionistas, son los dueños de la empresa. A cambio de su inversión esperan recibir cobros en forma de dividendos (beneficio por acción repartido por la empresa) y las ganancias que proceden del incremento del precio de cotización de sus acciones.

  • Como el accionista no sabe a priori si la empresa tendrá beneficios o pérdidas ni si repartirá o no dividendos, ni siguiera si podrá vender la acción a un precio mayor al que la compró, a las acciones se les denomina valores de renta variable.

 

Como veremos en un punto posterior, las Bolsas de Valores surgen para facilitar la venta de la acciones que cotizan en ellas, al concentrar las ofertas y demandas diarias sobre tales valores y formar los precios de tales acciones.

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Sandra posee cien acciones de la empresa Inditex, S.A. que adquirió el día 31 de octubre de 2007 a un precio o cotización en Bolsa de 26,36 €/acción.
¿Qué clases de rentabilidad puede obtener de estas acciones?

Pregunta Verdadero-Falso


Las acciones son valores de renta variable ya que no se sabe de antemano la rentabilidad que van a generar a sus propietarios.


Verdadero Falso

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  • Obligaciones o bonos: son títulos que certifican que el inversor ha prestado una cantidad a una empresa o al Sector Público. Dichos títulos garantizan que se devolverá el dinero prestado más un interés determinado denominado cupón, el cual se paga anualmente. Por eso se denominan valores de renta fija.
    • Las obligaciones emitidas por el sector público se conocen con el nombre de Deuda Pública (letras y obligaciones del tesoro, por ejemplo). Su riesgo es cero, y por lo tanto su interés no es muy alto (depende del plazo de vencimiento), pero es mayor que el de las cuentas de ahorro.
    • Las empresas privadas también emiten obligaciones, bonos o pagares de empresa. El riesgo es mayor cuanto menor sean la solvencia y rentabilidad de la empresa que los emite.
  • Fondos de inversión: son entidades sin personalidad jurídica de las que se compra una participación entregando dinero, y el fondo invierte el dinero de todos los participantes en acciones, obligaciones, deuda pública, etcétera, repartiendo los beneficios obtenidos en proporción a la participación. El riesgo de un fondo de inversión depende del tipo de activos en el que se invierte: los hay de renta fija, de renta variable, fontesoros (invierten en deuda pública) y mixtos (una parte en renta fija y otra en renta variable).
Pregunta Verdadero-Falso


Las obligaciones suponen más riesgo para el inversor que las acciones, pues son valores de renta fija.


Verdadero Falso
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En principio, los activos financieros representan operaciones con las que los agentes económicos financian algunas actividades económicas, pero muchas veces el negocio está en la mera transacción de los valores, independientemente de lo que hay detrás de ellos.

 

Esto ha generado a lo largo de la historia numerosos casos de euforia y posterior crisis financiera, como el crack de Wall Street en 1929, el hundimiento de la bolsa de 1987 o la actual crisis, que ha tenido su origen en la venta de "activos tóxicos" cuya garantía eran hipotecas sobre las viviendas compradas por familias americanas con pocos recursos económicos y por tanto con escasas posibilidades de devolver el dinero prestado.

 

En el siguiente texto el autor explica cómo se produce esa euforia explicando el insólito caso de la crisis de los tulipanes que en el siglo XVII sufrió Holanda.

 

Intenta analizarlo y sacar tus propias conclusiones sobre el comportamiento de las multitudes cuando creen ver una ganancia aparentemente segura donde no la hay. Además, piensa que según Galbraith (1990) la memoria del público sobre los peligros de la euforia financiera no alcanza más allá de un par de décadas y, por tanto, estamos condenados a repetirlas indefinidamente.

 


Activos y mercados financieros: las acciones. Juan Mascareñas Pérez-Iñigo (coordinador). 1996.


Imagen de producción propia

 

La locura de los bulbos de tulipán

 

 

A finales del siglo XVI, en plena guerra de la independencia contra España, Ogier Ghislain, embajador austríaco en Holanda, llevó a la ciudad de Leyden una colección de plantas, entonces desconocidas en los Países Bajos, que provenían de Turquía y se las entregó a Carelus Clausius, profesor de botánica. Éste plantó los bulbos de tulipán, pues ése era el nombre de las plantas, para posteriormente venderlos. En seguida hicieron furor entre los habitantes de la ciudad debido a la vistosidad que daban a los jardines. Por desgracia, el precio de venta de los bulbos era realmente alto, pues el profesor pretendía obtener un buen rendimiento con su inversión. Una noche entró un ladrón en su casa y robó los bulbos, que fueron vendidos rápidamente a un menor precio pero aún así con mayores beneficios (puesto que el coste había sido nulo).

 

Ya entrado el siglo XVII, los tulipanes se habían convertido en algo popular entre los holandeses, pero bastante caro. Por aquella época un virus atacó los tulipanes provocando que los pétalos de las plantas enfermas desarrollasen unas franjas de colores vivos denominadas "llamaradas". Los holandeses denominaron a los bulbos infectados "bizarros" y el gusto popular hizo que cuanto más bizarro fuese un bulbo, mayor fuese su valor. Esta alza de precios provocada por la presencia del virus dio lugar a una de las fiebres especulativas más largas de la historia.

 

Al principio, los vendedores de bulbos sólo intentaban predecir el tipo de jaspeado más popular para la siguiente temporada, y por ello se hacían con grandes cantidades de ellos que mantenían en reserva para adelantarse a la subida de precios. Los precios de los bulbos comenzaron a subir escandalosamente y cuanto más subían más personas los consideraban una buena inversión. Esto acabó provocando que se abandonase parte de la industria del país en favor de la inversión en bulbos. Muchos holandeses sucumbieron a la fiebre del tulipán, y en los últimos años (hacia 1637) la gente cambiaba, incluso, sus pertenencias personales -terrenos, joyas, muebles...- para conseguir los bulbos en los que depositaban la esperanza de conseguir una mayor riqueza futura.

 

En enero de 1637 los precios se multiplicaron por veinte y, como suele suceder en las crisis especulativas, el mercado debió considerar que los precios eran inimaginables y los inversores más prudentes empezaron a vender. Unos arrastraron a otros y se produjo el clásico efecto "bola de nieve" que llevó a que los precios se desplomaran y se produjera el pánico. El gobierno intentó tranquilizar a la población pero el mercado continuó su caída. Como colofón, es preciso señalar que la crisis que se desató a raíz de la caída del mercado de bulbos de tulipán engulló a la economía holandesa, que pasó por una larga depresión económica. Eso sí, el tulipán se convirtió en la flor holandesa por excelencia.



Conocemos ya muchos activos financieros. En la realidad es difícil que podamos comprarlos o venderlos por nuestra propia cuenta: en la mayoría de las ocasiones tendremos que recurrir a otras personas, que realizarán transacciones en nuestro nombre. Tenemos que abordar, por tanto, la cuestión de los llamados intermediarios financieros.