5.2 Parménides de Elea: el ser

Esfera oerfectamente compacta.
Con Parménides (540-470a.n.e.) empieza la denominada filosofía eleática. No te costará comprender por qué se denomina así, ¿Vedad?. Al contrario que Heráclito, Parménides entiende que la realidad, lejos de fluir, es inmutable, permanece idéntica a sí misma y no cambia nunca. ¿Cómo llegó a esta sorprendente conclusión? ¡Con lo rápido que cambian las cosas a nuestro alrederor! La cuestión es que Parménides no habla de lo que vemos a nuestro alrederor sino de lo que le indica el Logos. Vamos a intentar contarlo con las propias palabras del pensador que dio inicio a la metafísica occidental. Todo este saber lo expuso a la manera tradicional en un poema. En él nos habla del ser.
Veamos lo imprescindible de su contenido:
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Las dos vías: vía de la doxa (opinión) y la vía de la verdad (alétheia)
"Pero ven, y te diré, y tú retén las palabras oídas, qué únicos caminos de busca son pensables. El uno, que es y que no es posible que no sea, es la vía de la Persuasión, pues sigue a la Verdad. El otro, que no es y que necesario es que no sea, éste, te digo, es un sendero ignorante de todo. Porque ni puedes conocer lo que no es, pues no es factible, ni expresarlo." (fragm. 4)
Un poco difícil. La cuestión es que a la distancia del tiempo se unen la distancia de la lengua y la dificultad de la cuestión tratada. Pero no te rindas. Veamos lo que Parménides nos plantea aquí. Ya hemos visto que el Logos es el elemento central que introducen estos pensadores en su investigación de la physis. Corresponde a Parménides el mérito de haber establecido las ley que rige el logos: la no contradicción. Guiado por este descubrimiento Parménides inaugura la tradición idealista en el pensamiento occidental. Parménides entiende que con la sola fuerza del logos, la razón, se puede comprender la realidad entera.
Estatua de un hombre pensando vista desde abajo.
 Fotografía en flickr de zell0ss bajo licencia creative commons
 
 
Identificación del ser y el pensar
" Pues una misma cosa es la que puede ser pensada y puede ser." (fragm.5)
Esta es la gran puerta al racionalismo. Con esta identificación se reduce todo conocimiento a aquello que puede ser pensado. De aquí derivará Parménides siguiendo un hilo puramente lógico las características sorprendentes del ser.
Las propiedades del ser

"no se ha generado y es imperecedero, pues es de intactos miembros, intrépido y sin fin. Ni nunca fue, ni será, puesto que es, ahora, junto todo, uno, continuo.

Tampoco es divisible, puesto que es todo igual, ni hay más en ninguna parte, lo que le impediría ser continuo, ni menos, sino que todo está lleno de lo que es. Por esto es todo continuo: porque lo que es toca a lo que es.

Y, además, está inmóvil entre los cabos de grandes cadenas, sin principio ni cese, puesto que la generación y el perecer han sido arrojados muy lejos, ya que los rechazó la fe verdadera. Es lo mismo, permanece en lo mismo, yace en sí mismo, y, así, permanece, trabados los pies, en el mismo sitio, pues una poderosa necesidad le tiene sujeto en las cadenas del límite que lo detiene por ambos lados. Por lo cual no es lícito que lo que es sea infinito, pues no es carente de nada, mientras que siéndolo carecería de todo." (Frgm. 8)

 

Inengendrado, imperecedero, inmóvil, continuo, limitado  es el ser para Parménides. Así se entiende que diga poco después "semejante a la masa de una esfera bien redonda". Ahora se comprende la imagen de inicio. ¡Claro que no es perfecta! pero nada que nos muestren los sentidos puede serlo. Y entonces lo que nos muestran los sentidos, ¿qué es? Es pura apariencia. Sólo el pensamiento puro puede mostrar el ser. Ser frente a Apariencia esta es la gran escisión que descubre Parménides y sigue presente en toda la filosofía occidental desde entonces. Y, ¿qué sucede con aquellos que se dejan guiar por los sentidos?. Pues esos según Parménides
"nada saben yerran bicéfalos, porque la inhabilidad dirige en sus pechos el errante pensamiento, y así van y vienen, como sordos y ciegos, estupidizados, raleas sin juicio, para quienes es cosa admitida que sea y no sea, y lo mismo y no lo mismo, y de todas las cosas hay una vía de ida y vuelta."
Bueno yo ya te dejo; pensado, por supuesto.

 


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Si sigues el enlace te encontrarás con la traducción que hizo   José Gaos del poema de Parménides. En el marco de la derecha tienes también las notas sobre el poema. Seguro que con un poco de paciencia aprendes mucho sobre este filósofo que dejó una huella definitiva en la tradición filosófica occidental.

 


 


Ahora aprendemos con un...

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Antes de acabar este apartado tenemos que decir algo sobre Jenófanes de Colofón (570-470 a.n.e.) Este pensador es considerado por algunos estudiosos como el maestro de Parménides. . Su obra siguiendo la tradición de los primeros pensadores tiene forma de poema.Te dejo unas perlas de su pensamiento.

 


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Hemos hablado de los predecesores. Ya vamos viendo que en esto de construir la gran lavadora de creencias mal fundadas es fundamental tener en cuenta el pensamiento de los demás. Cosa que no ocurría en el pensamiento mitológico. Ahora y para terminar diremos una palabra sobre los continuadores del pensamiento de Parménides.
Entre los continuadores cercanos destaca por méritos propios Zenón de Elea (489-430 a.n.e. aprx.)
Se hizo justamente famoso por la introducción de una serie de paradojas que mostraban la imposibilidad del cambio. Por mucho que nuestros sentidos se empecinen en hacernos ver que nada permanece el razonamiento nos conduce a la conclusión de que el cambio es imposible. Atrapa la tortuga si puedes..........